CRI History

El CRI fue fundado el 27 de enero de 1953 por Helen Coley Nauts y Oliver R. Grace Sr., dos visionarios que creyeron que juntos podrían acabar con la devastación del cáncer. Su legado es una organización que ha generado todo un campo de investigación sobre el cáncer, el de la inmunología oncológica, que en la actualidad desarrolla inmunoterapias que están prolongando y salvando las vidas de pacientes con cáncer.   

Pero, para comprender la historia del CRI, primero debemos volver al año 1938. Aún de luto por la pérdida de su padre, el Dr. William B. Coley, un destacado cirujano que ejerció la medicina en Nueva York entre 1890 y 1936, Helen Coley Nauts comenzó a revisar sus papeles y constató algo muy importante. Si bien el Dr. Coley había sido un renombrado cirujano oncológico, también fue pionero en el tratamiento no quirúrgico del cáncer, enfoque que daría lugar a muchos de los avances actuales más impactantes en la inmunoterapia para tratar el cáncer.

Toxinas bacterianas y tratamientos

Helen Coley Nauts

Helen Coley Nauts descubrió que, a principios de la década de 1890, el Dr. Coley había observado que algunos pacientes con cáncer presentaban una remisión espontánea de sus tumores en un número considerable de casos en que habían contraído infecciones bacterianas agudas. Convencido de que la desaparición de los tumores estaba de alguna manera relacionada con las infecciones, el Dr. Coley dio un paso audaz. Inyectó bacterias vivas en un paciente con un tumor maligno inoperable para provocar una infección virulenta. El paciente se recuperó por completo y vivió 26 años más hasta que un infarto le llevó la vida. El Dr. Coley siguió adelante y desarrolló una combinación segura y eficaz de bacterias para el tratamiento de pacientes con cáncer, conocida como toxinas bacterianas mixtas de Coley. Lamentablemente, su trabajo se vio empañado por la llegada del tratamiento con rayos X y radio y, posteriormente, la quimioterapia.

Helen Coley Nauts se inspiró en el trabajo de su padre y, reconociendo su potencial importancia, inició sus propias investigaciones sobre las toxinas bacterianas mixtas de Coley. Ama de casa y madre, Helen Coley Nauts no tenía formación médica formal; sin embargo, sintió el compromiso de encontrar una manera de dar a conocer el importante trabajo de su padre. Durante los siguientes doce años, sin educación médica ni apoyo financiero, Helen adquirió por su cuenta conocimientos de oncología, inmunología y registro de archivos para interpretar y publicar la labor de su padre. Le llevó más de tres años terminar la monumental tarea de ordenar los registros, que carecían de los detallados estudios de casos necesarios para demostrar la efectividad de sus toxinas. Localizó 896 casos de cánceres confirmados microscópicamente que habían sido tratados con las toxinas bacterianas mixtas de Coley. Publicó sus hallazgos y recopilaciones de datos con tanta precisión que los investigadores aún los consultan en busca de pistas sobre la enfermedad que demuestren que el tratamiento de su padre realmente tenía efectos beneficiosos.

El «padre de la inmunoterapia»

William B. Coley, MD

Si bien William B. Coley, MD la primera mitad del siglo XX fue testigo de grandes avances en la aplicación médica de las ciencias biológicas, el campo de la inmunología siguió descuidado y pocos se ocuparon de él durante estos primeros visionarios años. El revolucionario trabajo de Helen Coley Nauts reavivó el interés de la comunidad médica en explorar el vínculo entre el cáncer y el sistema inmunitario. Por ello, la comunidad médica llegó a considerar al Dr. William B. Coley el «padre de la inmunoterapia».

Pero la lucha de Helen Coley Nauts no terminó allí. Concibió una organización que abordara las necesidades del creciente campo de la inmunología del cáncer y que apoyara a las personas y los proyectos que permitieran establecer la inmunoterapia como factor importante en la lucha contra el cáncer.

Oliver R. Grace Sr.

Con una subvención de $2.000 USD de Nelson Rockefeller, Helen Coley Nauts y su devoto amigo Oliver R. Grace Sr. fundaron el Cancer Research Institute (CRI) en 1953. Durante las dos primeras décadas de la historia del CRI, la ciencia de la inmunología del cáncer creció rápidamente. Helen Coley Nauts logró reunir a algunos de los oncólogos e inmunólogos más prestigiosos e innovadores del mundo para que formaran parte del Consejo Asesor Científico del Instituto. En la actualidad, entre estos asesores se destacan Premios Nobel y miembros de la Academia Nacional de Ciencias. Helen Coley Nauts fue directora ejecutiva fundadora del Instituto y se desempeñó incansablemente en ese cargo hasta 1982, cuando pasó a ser directora de comunicaciones científicas y médicas del Instituto. Durante ese tiempo, gracias a sus esfuerzos por educar al público y fomentar el discurso científico dentro de la comunidad médica, el CRI ganó renombre internacional como centro de intercambio de información sobre la inmunoterapia para el tratamiento del cáncer. Siguió participando activamente en los asuntos del Instituto hasta su muerte en enero de 2001, a la edad de 93 años. Como resultado del trabajo de Helen Coley Nauts y de los esfuerzos de aquellos a quienes inspiró, la inmunología del cáncer ofrece hoy uno de los enfoques más prometedores para entender y controlar el cáncer y el Instituto que fundó es ahora considerado pionero y líder en el campo de la investigación del cáncer.

Expansión y educación

Lloyd Old

En sus más de 60 años de existencia, el Instituto pasó por varios e importantes avances programáticos en respuesta a desarrollos en el campo de la inmunología del cáncer (y a menudo anticipando esos desarrollos). El primero de esos avances comenzó en 1971, cuando se designó como director médico del Instituto al Dr. Lloyd J. Old, un destacado inmunólogo oncológico, quien inmediatamente se propuso ampliar el alcance del CRI. Para ello, convocó a muchos de los inmunólogos más distinguidos del mundo para que integraran el Consejo Asesor Científico del Instituto, que se convirtió en una organización de intachable autoridad en la materia. Old comprendió que, para entender los principios en los que se basa el trabajo de Coley y la mayor esperanza de desarrollar estrategias basadas en la inmunidad para el tratamiento del cáncer, la máxima prioridad era invertir en investigación inmunológica básica.

En 1971, el Instituto estableció el Programa de becas de posdoctorado para atraer a la inmunología a científicos jóvenes destacados y capacitarlos en los mejores laboratorios, bajo la tutela de mentores expertos. Esta inversión hizo que aumentara la cantidad de inmunólogos oncológicos que necesitaban financiación en las etapas más avanzadas de sus carreras. Para atender esta necesidad, y como complemento a las becas de posdoctorado, en 1986 el Instituto estableció un Programa de premios al investigador que otorga fondos a profesores adjuntos titulares que hacen sus primeras incursiones en la investigación independiente, un período desafiante que puede determinar el curso de una carrera en el futuro.

Las décadas de inversiones en inmunología del CRI dieron importantes resultados en la década de 1990. Dotados de mayores conocimientos del funcionamiento básico del sistema inmunitario, los científicos pudieron elaborar técnicas para identificar antígenos del cáncer que podían ser probados en vacunas. Aprendieron a elaborar muchos tipos de vacunas para administrar un antígeno determinado y desarrollaron métodos para monitorear con precisión los resultados. A medida que los hallazgos comenzaban a migrar del laboratorio a la clínica médica, el CRI logró adaptarse una vez más para financiar a aquellos investigadores que llevaban a cabo estudios de vanguardia, mediante la creación de un Programa de investigación clínica que apoya los estudios preclínicos y los ensayos clínicos que permiten probar nuevas inmunoterapias contra el cáncer. El Instituto también sumó otro programa de formación e investigación en inmunología tumoral (STaRT), que capacita a los estudiantes de posgrado que tienen pensado seguir una carrera en el campo de la inmunología del cáncer.

Paralelamente, a fin de establecer una red más formal de talentos internacionales en el campo de la inmunología del cáncer, el Instituto emprendió en 1994 el Simposio internacional anual de inmunoterapia contra el cáncer. Estas reuniones anuales convocan a cientos de investigadores de decenas de países, y los ponen al tanto de los avances en la materia. En 2015, el CRI y otras tres organizaciones de investigación del cáncer fusionaron sus encuentros sobre inmunoterapia y crearon un congreso único de referencia para todo el campo. La Conferencia internacional de inmunoterapia contra el cáncer CRI-CIMT-EATI-AACR alterna anualmente su sede entre los Estados Unidos y Europa, y atrae a más de 1.500 inmunólogos e inmunólogos oncológicos de todo el mundo.

Fomentamos la colaboración a nivel mundial

Muchos centros de investigación estaban trabajando hacia objetivos comunes, pero la falta de comunicación y trabajo en equipo entre ellos demostraba ser un obstáculo para el avance en la materia. Muchas veces, la investigación consiste en proyectos independientes que siguen sus propias pautas. Los resultados son difíciles de comparar y conocer, y los derechos de propiedad a menudo se interponen para lograr compartir esos resultados. Para contrarrestar esta inercia y acelerar los descubrimientos, el Consejo Asesor Científico del CRI planteó la idea de que el Instituto debía desarrollar aún más su potencial único como actor de convocatoria mediante la coordinación de esfuerzos de investigación más allá de las fronteras internacionales.

El resultado de este esfuerzo fue un modelo de investigación colaborativa que reúne a los mejores investigadores de diferentes instituciones y los centra en los temas más prometedores. Con la implementación de métodos estandarizados para el monitoreo y la presentación de datos en un foro abierto y gratuito, el CRI facilitó un método más eficiente para los hallazgos que maximiza los recursos intelectuales, financieros y físicos de cada institución participante.

A partir de 1999, el modelo se utilizó por primera vez en lo que ahora se denomina CADC (Cancer Antigen Discovery Collaborative), que se dedica a identificar antígenos en el cáncer de colon, mama y próstata. Con el cambio de milenio, el modelo del CRI se aplicó a pruebas de vacunas en pacientes reales a través del Cancer Vaccine Collaborative (CVC). Desarrollado conjuntamente con el centro de investigación del cáncer Ludwig Institute for Cancer Research, el CVC reúne a un creciente número de investigadores en una búsqueda mundial que pretende descubrir los fundamentos de una inmunización eficaz contra el cáncer. Desde 2001 a 2011, el CADC y el CVC integraron las dos ramas del Programa de Investigación Clínica que comenzó en la década de 1990.

Mayor eficiencia mediante la integración

A fines de 2007, el Instituto Irvington de investigación en inmunología se fusionó con el CRI y sumó su programa de becas de posdoctorado al CRI. En sus más de 90 años de existencia, el Instituto Irvington se erigió como la principal fuente de financiamiento de becas de posdoctorado para la investigación en inmunología y enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario, como el SIDA, la diabetes, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y otros trastornos del sistema inmunitario. La fusión consolidó los recursos de ambas organizaciones y el CRI asumió el liderazgo del programa combinado, rebautizado como Programa de becas de posdoctorado CRI Irvington. Como resultado de la fusión, el CRI logró aumentar en un 25 % el número de becarios que financia cada año. En el entorno cada vez más competitivo de la financiación de la investigación académica, la capacidad del CRI de financiar más becas permite asegurar el futuro de la investigación en inmunología y en inmunología para tratar el cáncer.

Al año siguiente, se incorporó al CRI el Consorcio para vacunas contra cáncer del Instituto de Vacunas Sabin. Esta asociación de empresas biotecnológicas y farmacéuticas, así como de instituciones académicas dedicadas al desarrollo de inmunoterapias contra el cáncer, amplió el alcance del CRI más allá de la investigación académica y de los descubrimientos clínicos tempranos, y actualmente abarca el desarrollo clínico de fases posteriores que habitualmente lidera el sector. En 2010, la asociación cambió su nombre por Cancer Immunotherapy Consortium (Consorcio para la inmunoterapia contra el cáncer) para reflejar mejor la misión del grupo de promover el desarrollo de todas las inmunoterapias contra el cáncer más allá de las vacunas. En 2015, precisó su alcance para funcionar como un «grupo de ideas» dedicado a abordar principalmente los problemas que enfrenta el sector relacionados con el desarrollo de fármacos de inmunoterapia.

Innovación y transición

En 2010, el CRI dio un importante paso estratégico hacia el cumplimiento de su misión de vencer el cáncer mediante la inmunoterapia, con el lanzamiento del fondo de vacunas contra el cáncer, el Cancer Vaccine Acceleration Fund. El Fondo es un modelo innovador de inversión filantrópica en el desarrollo clínico en etapas tempranas de inmunoterapias prometedoras contra el cáncer. Esto ha sido una prioridad de nuestra dirección científica en función de su potencial para revolucionar el tratamiento del cáncer a corto plazo. El Fondo permite potenciar la infraestructura de ensayos clínicos conformada conjuntamente por el CRI y el Ludwig Institute, y obtener acceso a medicamentos controlados por la industria para su uso en ensayos clínicos del CVC (CRI/Ludwig Cancer Vaccine Collaborative). En 2012, el CRI reunió el CVC y el Fondo en un solo programa llamado Clinical Accelerator. El Clinical Accelerator estableció relaciones de colaboración entre la academia y la industria, obteniendo así acceso a inmunoterapias muy prometedoras y diseñando ensayos clínicos que no solo responden a preguntas científicas importantes destinadas a mejorar la efectividad de la inmunoterapia en más tipos de cáncer, sino que también brindan a los pacientes la oportunidad de recibir los más avanzados tratamientos contra el cáncer.

En 2011 se produjeron otras transiciones históricas en el CRI: en el mes de junio se retiró su director médico y científico fundador, el Dr. Lloyd J. Old, como director del CRI/Ludwig Cancer Vaccine Collaborative, y en agosto como director del Consejo Asesor Científico del CRI. Lamentablemente, el Dr. Old falleció en noviembre de ese año. El CRI creó el fondo para becas Lloyd J. Old Memorial Fellowship Fund y en 2012, junto con la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer, comenzó a cofinanciar el premio anual en inmunología del cáncer Lloyd J. Old Award in Cancer Immunology.

Hoy, al frente de la dirección científica del CRI se encuentran dos inmunólogos oncológicos sumamente distinguidos, que trabajaron en estrecha colaboración con el Dr. Old y que formaron parte de la comunidad del CRI durante muchos años. En junio de 2011, el CRI y el Ludwig Cancer Research designaron como director de la red de ensayos clínicos del CRI/Ludwig CVC al Dr. Jedd D. Wolchok, Ph. D. Como sucesor del Dr. Old, el CRI designó director del Consejo Asesor Científico a James P. Allison, PhD Wolchok y Allison combinan experiencia y conocimientos clínicos y de laboratorio, lo que le garantiza al CRI una base sólida cuando más inmunoterapias prometedoras para el tratamiento del cáncer hacen su transición del laboratorio a la clínica y fuera de esta.

Llegamos a pacientes y cuidadores

Con el acceso cada vez mayor a la inmunoterapia como opción de tratamiento del cáncer, crece la necesidad de que los pacientes y cuidadores que intentan entender este nuevo enfoque de tratamiento puedan acceder a información fiable y fácil de entender. En 2014, el CRI lanzó un nuevo sitio web destinado a pacientes y cuidadores, llamado TheAnswerToCancer.org. El sitio ofrece información sobre la inmunoterapia para diversos tipos de cáncer, presenta historias de pacientes que recibieron tratamiento de inmunoterapia, vincula a los usuarios con otras personas que desean responder preguntas sobre sus experiencias personales con la inmunoterapia, y ayuda a los pacientes y cuidadores a encontrar ensayos clínicos de inmunoterapia.

El camino a seguir

En la actualidad, casi todas las principales instituciones de investigación del mundo que trabajan en inmunología e inmunoterapia cuentan con científicos que recibieron o están recibiendo financiamiento del CRI, con nuevos talentos en formación. El camino que inició el Dr. Coley no ha terminado. El trabajo del Instituto nos ha acercado mucho a la adopción de más tratamientos basados en la respuesta inmunitaria como vacunas contra el cáncer, inhibidores de puntos de control, y un repertorio cada vez mayor de otras terapias basadas en anticuerpos como opciones de tratamiento convencionales contra el cáncer para pacientes de todo el mundo.

La colaboración con muchos otros que ahora comparten nuestra convicción de que la inmunoterapia es la clave para vencer todos los tipos de cáncer será el pilar de nuestra estrategia. El CRI seguirá siendo pionero y líder en acercar las inmunoterapias a más pacientes con cáncer, a través de:

  • la búsqueda de asociaciones innovadoras con empresas biotecnológicas y farmacéuticas que están desarrollando inmunoterapias prometedoras en sus procesos de creación de nuevos fármacos
  • la colaboración con organizaciones benéficas del cáncer que buscan ampliar su abanico de investigaciones en la inmunología clínica
  • el financiamiento de la ciencia elemental y la capacitación de las futuras generaciones de científicos
  • la educación a los pacientes y cuidadores sobre sus opciones de tratamiento con inmunoterapias, alentándolos a avanzar en la investigación a través de la participación en ensayos clínicos.

Los investigadores confían en que, en el futuro próximo, los médicos dispondrán de una amplia gama de inmunoterapias como defensa de primera línea contra el cáncer, mejorando la eficacia de los actuales enfoques convencionales no inmunológicos.

Con su ayuda, podremos alcanzar antes este hito revolucionario, ofreciendo tratamientos que salvan vidas a más personas.

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