Inmunes al cáncer: el blog del CRI

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Brad Silver’s Immunotherapy Story

Cáncer de cerebro | 2003

Lo que me encantó es que no contenía medicamentos extraños. Era todo de mí, solo volvieron a introducirlo.

La historia de Brad

Podría decirse que Brad Silver está acostumbrado a ser excepcional. De adolescente nadó en la competencia All-American y llegó a obtener el puesto 16 a nivel país. Estudió en la Universidad del Sur de California con una beca de waterpolo. En su tercer año, era salvavidas en Huntington Beach, California, y se convertiría en un destacado profesor de natación y entrenador de waterpolo.

Cuando a los 44 años empecé a sufrir de migrañas, consulté a un neurólogo y el diagnóstico fue glioblastoma multiforme (GBM), un cáncer cerebral poco común con muy mal pronóstico. La resonancia magnética detectó un tumor del tamaño de una pelota de golf en el lóbulo lateral izquierdo.

Los médicos inicialmente dijeron que el tumor no era operable y estimaron que le quedaban dos meses de vida. Con suerte vería el nacimiento de su hijo: su esposa tenía 7 meses de embarazo en ese momento. No satisfecho con ese pronóstico, Brad buscó otras opciones. A través de amigos y familiares, finalmente llegó a la Dra. Linda Liau, Ph. D., una experimentada neurocirujana del centro médico de UCLA.

La Dra. Liau estaba llevando a cabo un ensayo clínico de una nueva inmunoterapia destinada a pacientes como Brad. Desarrollada primero en la UCLA y luego autorizada y comercializada por Northwest Biotherapeutics como DCVax®-L, la inmunoterapia es una vacuna compuesta por las propias células dendríticas del paciente tratadas con proteínas del tumor del paciente. Las proteínas tumorales proporcionan antígenos que les «enseñan» a las células dendríticas a reconocer las células tumorales. Luego, las células dendríticas educadas se inyectan nuevamente en el paciente, donde estimulan una respuesta inmunitaria contra el cáncer.

Brad se sometió a una cirugía para que le extirparan el tumor y recibió tratamiento con la vacuna en 2003 como parte de un ensayo clínico. Hoy trabaja como entrenador de natación, hace paseos en kayak y va en patineta a las consultas médicas.

Preguntas y respuestas

¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

Cuando el exatleta estrella de 44 años comenzó a sufrir migrañas, supo que algo estaba mal. Tras ver a un neurólogo, Brad se enteró de que tenía glioblastoma multiforme (GBM), un cáncer cerebral poco común con muy mal pronóstico. Mediante una resonancia magnética le detectaron un tumor del tamaño de una pelota de golf en su lóbulo lateral izquierdo.

¿Cómo supo de la inmunoterapia y por qué decidió probarla?

Terminamos decidiendo buscar una segunda y una tercera opinión. Por suerte, entre mi esposa y yo conocíamos a las personas adecuadas. Un valioso consejo que me dio un neurocirujano fue que tenía que considerar más la cirugía. Me dijo que si se pudieran sacar el 10 por ciento, eso podía mantenerme con vida el tiempo suficiente para poder ver nacer a mi hijo. Porque ese era mi objetivo principal: quería poder ver a mi hijo.

Cuando me reuní con los médicos de UCLA, lo primero que les pregunté fue si se podía operar, y mi segunda pregunta fue si había ensayos clínicos en los que pudiera participar. La mayoría de los pacientes no consideran eso. Como había visto por error todas las horribles estadísticas de los pacientes con GBM, supe que necesitaba encontrar algo diferente. Estaba abierto a todo. Además, como docente, pensé que incluso si el ensayo clínico no daba resultados, les permitiría a los médicos aprender y podría ayudar a otras personas.

¿Cómo fue el tratamiento? ¿Tuvo efectos secundarios?

Lo que me encantó es que no contiene fármacos extraños. Era todo de mí, solo volvieron a introducirlo. La vacuna estaba compuesta por mis glóbulos blancos, mis células dendríticas, y la proteína de mi tumor mezclados.

Fue pan comido. La primera vez que entré me dieron Benadryl 30 minutos antes y me dejó inconsciente. Tras la primera sesión, le dije a la Dra. Liau que no había ningún motivo para administrármelo, que no iba a perder el control por ello.

¿En qué se diferencia la inmunoterapia de otros tratamientos que pueda haber recibido?

Tuve suerte. Mi tumor tenía el tamaño y la forma de una pelota de golf, un poco más pequeño que una pelota de golf. El Dr. Liau me dijo: «Mire, creo que lo quitamos todo, pero siempre puede haber pequeñas ramificaciones». Así que me recomendó quimioterapia.

Recibí quimioterapia durante dos años, 21 días, 7 días de descanso. Me sentía fatal, y justo cuando empezaba a sentirme bien, volvía lo mismo. La quimioterapia por vía intravenosa no funciona para el cáncer de cerebro, no llega allí, por lo que me indicaron cápsulas de Temodar. Con esta quimio no se cae el cabello, pero afecta en todo lo demás: produce estreñimiento grave, pierdes el gusto (que me llevó unos dos años recuperar), y además sentía un agotamiento total.

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