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Sunshine Pegues

Cáncer de pulmón

La historia de Sunshine

En 2010, a Sunshine le dolía el codo. Convencida de que era artritis, consultó a su médico durante casi un año e insistía en que le hicieran más estudios porque el dolor aumentaba. Finalmente, su seguro médico aprobó una exploración por imágenes el 4 de marzo de 2011, que reveló que tenía cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IV. El tratamiento habitual en ese momento era quimioterapia seguida de 35 días de radioterapia, que le quemó la piel del cuello. Sentía más dolor y descreía de los consejos de su equipo de atención médica.

En julio de 2011 se mudó a su ciudad natal, Seattle, donde se inscribió en dos ensayos clínicos en el hospital Seattle Cancer Care Alliance. El segundo ensayo probaba una inmunoterapia dirigida a PD-1 que detuvo el progreso del cáncer y, finalmente, consiguió inactivar el tumor. Ahora Sunshine se siente más segura con su equipo de atención médica, que incluye al Dr. Renato Martins, a quien solo ve una vez al año para los exámenes de rutina. Cree que es sumamente importante la defensa del paciente y la cadena de favores para que más personas puedan conocer y beneficiarse de los tratamientos contra el cáncer que salvan vidas.

Después de años de cáncer «sin actividad», en julio de 2021 la declararon en remisión completa. 

Preguntas y respuestas

¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

En marzo de 2011, después de un año de dolor, finalmente me hicieron una exploración que reveló cáncer de pulmón.

¿Cómo supo de la inmunoterapia y por qué decidió probarla?

Conocí la inmunoterapia a través de mi médico. El ensayo clínico era mi única opción. Pensaba que tenía que vivir más que el diagnóstico que me dieron: un 15 % de probabilidades de sobrevivir cinco años.

¿Cómo fue el tratamiento? ¿Tuvo efectos secundarios?

Me administraban el tratamiento cada dos semanas. El proceso, que incluía análisis de sangre, un examen físico y luego la infusión, me llevaba una mañana entera. Al principio, el único efecto secundario fue el cansancio, pero después de unos meses desapareció y casi no tuve efectos adversos.

¿En qué se diferencia la inmunoterapia de otros tratamientos que pueda haber recibido?

Hay dos diferencias:

Desde el punto de vista físico, el tratamiento tradicional es agresivo. Me preparé para la quimioterapia con un régimen de alimentación, para tratar de eliminar los químicos inmediatamente con agua. Creo que, debido a eso, los efectos de la quimio fueron mínimos.

Sin embargo, los efectos de la radioterapia fueron importantes. Recibí radioterapia en tres lugares (cuello, desde arriba y por debajo de los pulmones) . Tras unas tres semanas, tenía la piel del cuello quemada al punto de estar despellejada. Tampoco podía tragar nada; sentía que la garganta me estaba quemando todo el tiempo. Mi dieta se reducía a Slurpees (sorbetes) y helado. Estaba deshidratada y, en lugar de ingresarme al hospital, me dieron líquidos todas las noches durante más de dos semanas. Tuve que someterme a un tratamiento de reemplazo de piel porque cuando el aire me golpeaba el cuello, me causaba un dolor extremo.

La inmunoterapia no me produjo ninguno de estos efectos secundarios. Solo tuve que estar aislada al principio (me quedé en casa y solo iba a recibir los tratamientos), ya que no se sabía cómo iba a reaccionar mi sistema inmunitario.

En cuanto al impacto en la red de apoyo, cuando se recibe un tratamiento tradicional el grupo de apoyo también pasa por ese tratamiento. Mi hermana voló de Los Ángeles a Orlando durante las semanas que tuve quimioterapia, y mi hermano cambió su horario de trabajo para llevarme todos los días a las sesiones de radioterapia. Con la inmunoterapia, después de los primeros tratamientos ya podía ir sola, recuperé mi independencia.

¿Hay algo que le haya sorprendido de su experiencia con el cáncer?

Me sorprendió el costo del ensayo (ver la siguiente respuesta).

El otro punto es lo bien que tratan a los pacientes en el Seattle Cancer Care Alliance. Son muy respetuosos y sensibles a todo lo que el paciente está viviendo. Por ejemplo, no minimizan ni lo más mínimo, como el pinchazo de una aguja.

¿Qué le gustaría contarle a otros pacientes acerca de la inmunoterapia o de la participación en ensayos clínicos?

Siempre hay esperanza. Hagan el intento.

Asegúrense de obtener la aprobación previa del seguro por los costos, porque no es gratis. A mi seguro le facturaron las consultas médicas, la habitación, el servicio de enfermería, las exploraciones de imagen cada seis semanas (y estas pruebas no son baratas). Lo único que no tenía costo era el medicamento.

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