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Barry Nelson

Cáncer de pulmón

La historia de Barry

En marzo de 2012 me diagnosticaron cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IIIB. El cáncer no era algo nuevo en mi vida: mi querida madre, su madre y sus hermanas, todas sufrieron cáncer de todo tipo (de mama, de hígado, de páncreas, de ovario, de vejiga y de riñón). Fue muy doloroso verlas así, orar y esperar su cura y recuperación. Cuando recibí mi diagnóstico recordé todo el sufrimiento y la impotencia que había vivido y soportado con mis seres queridos.

Empecé a hablar con Dios y le pedí una oportunidad para aprovechar mi condición para ayudar a otras personas y a eliminar todas las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos dolorosos que vivieron mis seres queridos. «Señor, déjame hacer algo grande para otras personas que padecen cáncer. Sé que puedes hacerlo y creo en tu palabra. Señor, no espero que me mantengas aquí en la Tierra, sino que a través mío puedas ayudar a quienes vienen después de mí». Dios escuchó mi oración y me dio la oportunidad de participar en un ensayo clínico de inmunoterapia que me curó y me permitió volver a tener una vida plena.

Al principio me dijeron que tenía una esperanza de vida de menos de seis meses. Dios envió muchos ángeles para ayudarme en este camino, desde mi primera cita con el médico. Fue una bendición contar con un médico de atención primaria que me apoyó de esa manera; se puso en contacto con todos los especialistas que necesitaba ver y coordinó las citas para la semana siguiente. Al final de la semana ya tenía un diagnóstico completo. La mayoría de la gente no tiene ese tipo de privilegio, pero Dios me permitió tenerlo. Comencé el tratamiento de radioterapia dos semanas después del diagnóstico, y de nuevo, la mayoría de las personas no tienen esa experiencia. Luego de la radioterapia, comencé la quimioterapia y durante los dos años siguientes probé cuatro tratamientos de quimioterapia diferentes sin obtener los resultados deseados. También participé en un ensayo clínico de Tarceva (erlotinib), que me produjo muchos efectos secundarios. Continué con otros tratamientos de quimioterapia y entonces me propusieron participar en un ensayo clínico de inmunoterapia.

Qué cambio tan maravilloso ocurrió en mi vida. Inmediatamente después de la primera infusión supe que algo fantástico estaba sucediendo. Tras el tercer tratamiento, las exploraciones de imagen indicaron que los tumores se habían reducido en un 25 por ciento. Estuve en el ensayo clínico durante dos años, ningún tumor nuevo, todo estaba estable y yo había vuelto a disfrutar mi vida plenamente. Ya pasaron siete años desde que me diagnosticaron y tres años desde que dejé la medicación y el tratamiento. Me hago exploraciones de imagen semestrales y gracias a Dios estoy curado y tengo una vida productiva.

Preguntas y respuestas

¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

A principios de marzo de 2012 sentía dolor de cuello. Fui al médico y me dijo que posiblemente fuera una infección, que le diera una semana para ver si se curaba. A la semana había desaparecido, pero regresé al octavo día. Volví a ver al médico y en una semana recibí el diagnóstico.

¿Cómo supo de la inmunoterapia y por qué decidió probarla?

Recibía tratamiento para el cáncer en un instituto de investigación y, por desgracia, pasé por muchos tipos diferentes de quimioterapia que no estaban dando los resultados deseados. El equipo de investigación me informó sobre un posible ensayo clínico de inmunoterapia y fue un placer participar.

¿Cómo fue el tratamiento? ¿Tuvo efectos secundarios?

Los efectos secundarios fueron mínimos, quemaduras de sol por no usar protector solar y solo usar camisas de manga larga.

¿En qué se diferencia la inmunoterapia de otros tratamientos que pueda haber recibido?

¡La inmunoterapia me cambió la vida! Recuperé la movilidad, la fuerza, el apetito y las amistades. Pude volver a vivir con plenitud.

¿Hay algo que le haya sorprendido de su experiencia con el cáncer?

Afecta a demasiadas personas y muchos dejan de vivir cuando reciben el diagnóstico. Dejan de centrarse en la vida.

¿Qué le gustaría contarle a otros pacientes acerca de la inmunoterapia o de la participación en ensayos clínicos?

No teman probar algo que pueda devolverles la plenitud.

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