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Ariella Chivil

Linfoma

La historia de Ariella

A Ariella Chivil le diagnosticaron linfoma de Hodgkin en 2010, justo antes de su tercer año de estudios en la universidad. Tras completar 14 protocolos de tratamiento diferentes, cada uno con sus propios efectos secundarios y complicaciones, Ariella y sus médicos decidieron probar algo nuevo: un ensayo clínico de inmunoterapia con nivolumab (Opdivo®). Las primeras exploraciones de imagen después de comenzar el ensayo mostraron una considerable reducción de los tumores. Dos años más tarde, Ariella ya no está en tratamiento y disfruta de vivir y trabajar en la ciudad de Nueva York. En mayo de 2016, la FDA aprobó nivolumab para el tratamiento del linfoma de Hodgkin.

Questions and Answers

¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

Cuando le conté a la doctora los síntomas que tenía, me mandó a hacerme una radiografía de tórax. Después, me llamó a su oficina y con delicadeza me dijo que tenía una masa del tamaño de mi puño fuera del pulmón derecho. Miré mi mano y no supe cómo procesar la información. Me sentí completamente abrumada.

El siguiente paso fue una biopsia, tras la cual me diagnosticaron linfoma de Hodgkin. A Hodgkin lo presentan como «el bueno»: por lo general, solo se necesita un poco de quimioterapia, tal vez algo de radioterapia, y listo. Eso era lo que todos esperábamos, pero no resultó tan así.

¿Cómo supo de la inmunoterapia y por qué decidió probarla?

Cuando llegué al ensayo de nivolumab en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, tenía un peso bastante bajo debido al tratamiento y las complicaciones relacionadas con la enfermedad que afectaron mi capacidad para retener y digerir alimentos. Para que tengan una idea, normalmente peso unos 68 kg y en aquel momento pesaba 54. Aún recuerdo mi primera charla con los médicos del ensayo; me derrumbé y me esforcé por mantener cierta compostura mientras me explicaban el protocolo. Si bien al principio era escéptica acerca de este nuevo fármaco (y me quejaba de que se tratara de otro fármaco más que lanzaban al ring), estaba feliz de tener otra oportunidad y confiaba en su criterio. Me explicaron que actuaba de una manera diferente: se dirigía a una nueva vía que estaban explorando y que había funcionado para el tratamiento de otros tipos de cáncer. Conocer esos antecedentes me hizo sentir mejor.

¿Cómo fue el tratamiento? ¿Tuvo efectos secundarios?

Ya estaba tan acostumbrada a recibir malas noticias que en cada consulta sentía que me iban a tirar con el otro zapato, esperaba que sucediera algo terrible. No hace falta decir que mis expectativas eran bajas después de tantos tratamientos sin resultados. Pero todo el tiempo me sentí genial. El medicamento no me provocó cansancio ni caída del cabello. Pude empezar a comer más y aumentar mi masa muscular. Pero lo más importante es que, por primera vez en mucho tiempo, pude empezar a cuidarme.

¿Qué le gustaría contarle a otros pacientes acerca de la inmunoterapia o de la participación en ensayos clínicos?

No puedo exagerar la suerte que tuve de haber estado en el lugar exacto y en el momento justo para conseguir un lugar en el ensayo de nivolumab. Me resulta muy emocionante la idea de que esto pueda cambiar el tratamiento habitual de las personas con Hodgkin. Espero que llegue un momento en el que haya tratamientos a disposición con nivolumab para todos y que puedan seguir con sus vidas.

Ese sería mi deseo para todos. Ese medicamento hizo mucho por mí. 

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