Inmunes al cáncer: el blog del CRI

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Thèrése B’s Immunotherapy Story

Melanoma

Me sorprende estar con vida porque sé lo terrible que es esta enfermedad.

La historia de Thèrése

Como médica y anatomopatóloga, Thèrése Bocklage sabía que su pronóstico era desalentador. El melanoma que le habían extirpado 20 años antes había regresado y se había diseminado a los pulmones y el abdomen. Pero también sabía que todos los días hay nuevos tratamientos disponibles para su tipo de cáncer y tenía colegas especialistas a quienes pedir orientación.

Esa orientación la condujo al Dr. Antoni Ribas, Ph. D., oncólogo del Jonsson Comprehensive Cancer Center de la UCLA, promotor de nuevos tratamientos para el melanoma. El que Thèrése recibió es un novedoso medicamento denominado pembrolizumab, fabricado por Merck. Se trata de un anticuerpo dirigido a la molécula PD-1 de los linfocitos T. La proteína PD-1 es un punto de control que suprime las respuestas inmunitarias. Al bloquearla, el pembrolizumab «suelta los frenos» de la respuesta inmunitaria y permite que combata el cáncer de manera más potente.

La Dra. Bocklage comenzó el tratamiento en enero de 2012. Un poco más de 2 años después, TheAnswertoCancer (TheA2C) conversó con esta médica científica de 54 años, que está en remisión completa.

Preguntas y respuestas

¿Cómo y cuándo descubrió que tenía cáncer?

Bueno, tenemos que remontarnos a 1991. Estaba con unos amigos, que eran compañeros médicos residentes, haciendo senderismo en la Sierra de Sandía. Uno de mis amigos que caminaba detrás de mí se dio cuenta de que tenía un lunar de aspecto raro en la parte posterior de la pierna. Eso fue cuando tenía 31 años. Resultó ser un melanoma muy pequeño y mínimamente invasivo que había surgido de un lunar que tuve toda la vida. Me lo quitaron a fines de 1991. Era poco profundo y no había indicios de propagación, y el 98 % de las personas se curan con ese grado de invasión. 

Pero, a fines de 2011, cuando estaba entrando a la casa un árbol de Navidad de la cochera, me golpeé la pierna. Después de eso noté un bulto y pensé que tal vez era por el árbol de Navidad. Sin embargo, no desapareció y no tenía ningún hematoma. Me acerqué a una amiga que estaba en la casa, que es histopatóloga, y le dije: «¿Crees que me deberían revisar esto?» Me respondió que sí. Así que de inmediato me hizo una biopsia por aspiración con aguja fina y resultó ser un melanoma metastásico. Esa es una de las cosas más extrañas del melanoma, que puede aparecer muchos años después, y así fue. 

¿Cómo supo de la inmunoterapia y por qué decidió probarla?

En el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer hay muchos ensayos clínicos en los que uno puede intentar inscribirse. Así que le pregunté a mi amiga, que es especialista en melanoma, qué pensaba y me habló muy bien de Toni Ribas. Y resulta que Toni Ribas está en UCLA, que queda a 5 km de donde viven mi hermana y su esposo, así que podía quedarme con ellos cuando fuera a hacerme el tratamiento. 

Era un anticuerpo dirigido a PD-1. La PD-1 es la proteína de los linfocitos T que actúa como «freno» de la respuesta inmunitaria. Las células tumorales malignas activan ese freno en los linfocitos T, lo que les impide entrar y atacar el tumor. Entonces, el anticuerpo se pega a esa proteína y como que suelta los linfocitos T para que puedan entrar y atacar el melanoma. 

Comencé en enero de 2012 y terminé en diciembre de 2013. Fui menos de dos años. Me sentía muy bien y el Dr. Ribas pensó que me estaba yendo muy bien. Presenté remisión completa a los 6 meses del tratamiento, por lo que no tuve que seguir hasta completar los dos años. 

¿Cómo fue el tratamiento? ¿Tuvo efectos secundarios?

El único efecto secundario que tuve fue un poco de cansancio; aparte de eso, nada. Cada dos semanas iba a la UCLA y me hacían algunos análisis de sangre. La infusión en sí era muy sencilla y duraba solo 30 minutos.

Durante la infusión, estaba en la gran sala con todos los demás pacientes de cáncer. Muchos eran pacientes con cáncer de mama, pacientes con cáncer de próstata que recibían múltiples medicamentos durante 6 u 8 horas y tenían náuseas. Me sentía muy apenada por ellos porque yo entraba y salía en media hora. 

Las enfermeras fueron simplemente extraordinarias, muy amables, es excelente el personal de enfermería oncológica. Así que fue un proceso prácticamente indoloro.

¿Hay algo que le haya sorprendido de su experiencia con el cáncer?

A los pacientes con melanoma avanzado les recomendaría que no se rindan y que sean conscientes de que estamos teniendo tratamientos nuevos y extraordinarios. No hay que darse por vencidos. Hay que actuar junto con otras personas, hablar con otros pacientes, ingresar a los sitios web donde la gente indica con quiénes han trabajado, hablar con los médicos. Pero no hay que rendirse, porque se están probando nuevos tratamientos que están demostrando ser muy eficaces. 

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